Bienvenid@s!

No soy feminista. Tampoco lesbiana. Y mucho menos homofóbica. Escribo por diversión y porque necesito conocerme más, y resulta que me lo recomendaron
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miércoles, 18 de diciembre de 2013

A mis 24 años

... ya, existen muchas cosas por las que hacen que me cague de miedo. Una de ellas es la posibilidad que ha estado dando vueltas en mi cabeza en los últimos días [O meses, no sé].

Dejé a mi ex hace como un año. O sea que hace un año más o menos lo convertí en ex. Y yo también, sea de paso, me convertí en lo mismo. La cuestión es que celebré cuando eso pasó. Tanto que al final me sentía tan vacía que reaparecí cuatro meses después y me fui a parar a la puerta de su casa para decirle que me perdone, que lo quería de vuelta. A pesar que no era la primera vez que lo cortaba, estaba casi segura que él me iba a perdonar e iba a seguir todo como era antes. Pero ahora sí que había llegado tarde. Fueron los meses y la distancia que, bueno, ambos tomamos lo que hizo que de nuevo las cosas no funcionaran. Sin embargo, después de muchas cosas de por medio, de unos cuantos tropezones, remebers, etc, volvimos a estar en esto de mandarnos mensajitos y estar al tanto del otro, pero era una cojudez. Así que decidí cortarla. Y qué pasaría después. Obviamente, la friendzoneada. Me comenzó a friendzonear, para lo cual no estaba preparada. Sin embargo, ya me la estaba oliendo, comenzó a tratarme explícitamente como “una amiga más”. Hasta me decía “amiguita”. Guardo un asco excesivo con el diminutivo de cada palabra, especialmente con esta. Me sonaba de muy mal gusto y casi atormentador que me tildase de esa manera. Así que decidí cortarle por lo sano y sin decirle la razón por la que lo hacía le dejé de hablar en seguida. Dejaba en “visto” sus mensajes en Facebook y no respondía a ninguna de sus insinuaciones a través de otras redes sociales, ya sea instagram, twitter entre otras. Me alejé nuevamente de él para darle más proyección a mi vida así como un nuevo respiro. Sentía que era hora de dejar de lado aquel viejo amor el cual no obtendría nada más que recuerdos. Y aquí es donde estoy porque de la extraña sensación de “ahora sí estoy logrando pensar las cosas positivamente y ser soltera es lo mejor que me puede pasar en la vida” estoy pasando a sentir ese miedo que crece lentamente, no sé si en mi cabeza o en la boca del colón, que produce esa extraña sensación que asemejo mucho con cagar.

He llegado hasta este punto en el que me encuentro con dos alternativas de solución, excluyentes una de la otra: la primera es que yo encuentre a alguien exitosamente y me olvide por completo de lo pasado; la otra es que él encuentre a alguien y olvide por completo lo pasado conmigo. Y mi gran temor radica en la segunda, temo tener que verlo con otra y acostumbrarme a ello. No voy a ser, prometo no ser de esas desgraciadas que no comen ni dejan comer. Siempre trataré de recordar que yo fui la que lo dejé y si ahora está saliendo con alguien o se encuentra en pleno jileo, prometo no ser la piedra en la taba, el cayo en el pie joven, el pegaloco en la pared.

Si hay algo cierto en toda esta historia es que lo quise y aún guardo [y quiero guardarle hasta que él me lo permita] el respeto que todo ex mío se merece. No es ningún estúpido como lo pintan mis amigas. Existe algo que las chicas que ahora lo miran con ojos de carnada deben de saber: esa mirada de oso bonachón y de no matar una mosca es enteramente engañosa. A pesar de ello, es el hombre más fiel que he podido encontrar, más sincero y más apasionado; y me siento orgullosa y estúpida a la vez de tenerlo como ex. Pero me va a tener que disculpar porque no puedo permitir que me tenga como amiga. No ahora que sé que podría estar compartiendo esta noche con alguien mientras yo escribo esto sobre él. Sé que es complicado que volvamos, tan complicado como comprobar que la luna es más grande que la tierra. No te pido que seamos novios nuevamente, no me confundas. Al contrario, espero que seas muy feliz con quién elijas desde ahora compartir tu vida. Pero recuerda que no debe ser tan perra como yo lo fui contigo. Debe de ser buena en todos los aspectos; tan buena como yo aprendí a ser sin ti, tan buena como sólo tú mereces tener a una mujer como esa a tu lado.

Si en algún momento te acercaste con ánimos no de volver pero sí de pedir carta de recomendación, acepta estas humildes líneas que dediqué esta noche para ti. Si en verdad querías buscar una reconciliación y una verdadera amistad, pues ya sabes mi respuesta. Ahora ¿Quieres saber si esto me duele? – Creo que yo te haría esa pregunta si me encontrara en tu lugar- La respuestas es que más me duele no tener que hacerlo.

Pero sí. Duele. Como cuando se te mete base de maquillaje al ojo. Como cuando llegas tarde a tu casa y no te han guardado comida. Como cuando te pegan directamente en la nariz con una almohada.


martes, 17 de septiembre de 2013

Antes de dormir


Es que no sé en qué tiempo estemos,
qué tiempo vivimos.

La distancia nos hace bien,
La distancia nos da náuseas.

Te vas perdiendo en mi memoria.
Yo estoy intentando echarte de menos,
Tú ya intentaste echarme de más.

Creíste que era un juego de niños...

Hoy he descubierto que tu y yo nos parecemos.
y sonrío.

¿Extrañar?
¿Qué es eso?

Debes de volver y recogerte

Tú me enseñaste a ser humilde, pero ahora te emociona mi soberbia.

Déjame resbalar mis dedos por tu espalda una vez más.
Déjame oírte respirar mientras duermes,
Déjame disfrutar del momento en que nos inmortalizamos.
Déjame ver tu rostro perpetuo de gentileza,
entregado hacia el acto.

Tú te vienes de forma particular,
conmigo,
tú te vienes,
de verdad,
te vienes.

¿Te has venido ya?

Sientes que es demasiado lo que te digo.
Quizá así lo sea y exagere,
Quizá sea aquello que nunca te dije.
Quizá sea ese regalo que hoy me otorgo, cuando ya todo ha acabado.

Porque todo ha acabado ya,
aunque el reloj marque otra hora.
El reloj siempre va a marcar la hora que se le antoje,
porque no te ama tanto como yo.
Nunca te complacerá llegada la hora.
Yo, en cambio, lo pensaría.
En verdad que lo pensaría.

Tienes una manera particular de venirte.
Me acaricio y
te pienso.

Me acaricio despacio
como tú lo hacías,
me acaricio y se hace consiente que me faltas.

¿Extrañarte?
¿Yo?
Ese ejercicio cayó en manos del carcelero.

No estamos atados,
ambos nos amamos por eso,
nos adoramos de lejos.
Porque la felicidad se compone de cosas extrañas
de pensamientos ilógicos y macabros.

Porque quisiera seguir escribiéndote toda la noche,
tú me escucharías.

Ya se está haciendo tarde,
mientras cierro los ojos, tú duermes.
Mientras aspiro tu expiras.
Yo duermo boca abajo,
tú siempre arriba.

Nuestro ritmo está marcado por aquello que somos,
que nos hace ser nosotros mismos.
Cada uno somos diferentes ritmos,
juntos no componemos una melodía.
Junto somos una serie de aritmos sin compás ni sensitiva,

Tú tienes el derecho de vivir conmigo y sin mí,
Nadie es dueño de nadie, sólo de su ritmo,
te cogo las manos y me haces llorar.

No sé si aún te ame, pero siento que no eres fácil de lidiar.

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Amigos con derecho?... WHAT NEXT



No podía creer que la chica con más autoestima hasta hace un año de todo Lima estuviese al borde del suicidio emocional más grande que le pudo haber pasado. Resulta que esto de hacerse de notar la más fuerte, la más ligera de boca y pierna suelta no era lo suyo. El ser amiga con derechos de su ex enamorado lo único que la había hecho entender es que ella ya no tenía derecho alguno con él, y que antes de jugar a hacerse los hipócritas y decir “acá no pasó nada”, estaban jugando a tener un remember sin involucrar sentimientos. Qué tonta. Porque las mujeres no podemos tener sexo sin amor.

Una buena amiga, hace unos días, hablaba del tema. Nos explicaba por qué las mujeres no podemos jugar el juego de “tu me cachas y todo fresh”. Radica en la discutida y polémica teoría de los sexos: las mujeres somos hormonalmente más pasionales y entregadas que ellos, los chicos mientras más tienen sexo aprenden a distinguir entre el vínculo incorpóreo y el simple deseo o placer; mientras que nosotras mientras más sexo más nos aferramos a la idea de que detrás de el acto existe un sentimiento.

Tampoco es pensar que los hombres no sienten nada cuando lo hacen. Es sólo que deberíamos sacarnos de la cabeza la fea costumbre de ponernos retos cuando conocemos a un chico. No lo vamos a poder cambiar y mucho menos hacer que se enamoren de nosotras si en la cama sabemos movernos bien o mamárselas cual actriz porno. En caso fuese cierto lo anterior, Sussy Diaz sería la envidia de toda limeña al tener al hombre ideal, y Monique Pardo cumpliría bodas de plata con Mick Jagger. No nos hagamos ilusiones en practicar y ser masters en la cama más que como un logro propio, de éxito personal si se quiere ser así. Créanme, cuando realmente encuentren al hombre que las ame con todo el alma no le va a importar si se la maman mal. No es que deberían no concentrarse en destacar en este aspecto. Es sólo que el vínculo de amor pasa a ser más fuerte que el sexual. Por eso pueden pasar por la cama de un hombre muchas, pero por su corazón solo algunas contadas. Aspiremos a estar en la segunda lista y no en la primera.

Disfruten del sexo tanto como ellos, así serán menos infelices y todo marchará bien. No crean como las abuelas que si tiene un hijo con ellos eso les garantice amor eterno. En verdad no te garantiza de que madure o de que te pase un salario mensual. Ahora como vivimos, el machismo por conveniencia nos está matando. Las mujeres debemos de optar más que por los caminos del éxito profesional y de aspirar al cargo del sillón masculino, del puesto que más pantalones pueda tener una empresa, debemos de aspirar a ser auténticas y reales con nosotras mismas, amándonos y colocándonos en primer lugar ante todo. El amor nace hacia uno mismo, como decía mi mamá. No ames  a tu prójimo a menos que te hayas amado primero. Si no lo haces entonces estás perdida; y te habrás dado contra el suelo de cara y roto mil dientes.

No perder de vista lo que queremos alcanzar es importante, tanto como alcanzar sentirnos bien con nosotras mismas y que todo lo que realicemos nos haga realmente sentirnos contentas.

Entonces, ¿esto de ser amigos con derechos realmente no funciona? Creo que funciona la atracción y el amor a primera vista, pero no estoy segura de poder responder esta pregunta ahora. Parece que el caso de mi amiga no va muy bien del todo. La fe de conquistarlo se le ha confundido con su límite personal de cariño propio. Pero me ha preguntado sobre lo que debe hacer ahora –no cree aún que todo esté perdido-. Me parece que la acción más sensata es dejar de mentirLE y de mentirSE. Es obvio que aún se muere por él, pero que a él sólo le gusta ella. Un amigo solía decir “me gusta = me pones, y me pueden poner 500”. Ni el amor ni el sexo son gratuitos, y el corazón no es un órgano sexual. El amor se gana, el respeto se debe, y las negociaciones sentimentales se discuten cara a cara, no en la cama. ¿Es realmente difícil armarse de valor y decirle a esa persona “Oye, te has dado cuenta que me muero por ti, Pero necesito algo seguro. Dime, quieres estar conmigo”? Y la respuesta será SÍ o NO. No hay campo para las alternativas. Así se evita muchas cosas y hay menos heridos. El dolor es una elección y siempre va acompañado de fuerza de voluntad.

No es para frustrase de por vida si el caso les es familiar. Es sólo materia de crecimiento y de aprendizaje. No sientan que son emocionalmente brutas. Es cierto que cuando nos enganchamos con alguien nos ponemos medio brutas. Por eso hay que tener cuidado, porque cuando la cosa nos hace bien, es amor. Y si bien es cierto que el amor implica cierto dolor, cuando es más dolor que otra cosa, ya no es amor. Como dice mi amiga, “El amor es como un buen chocolate. En ciertas cantidades es rico, placentero y hasta saludable, pero si te metes una empachada, es malo y adictivo. Y atorarse de chocolate hace daño.”