Bienvenid@s!

No soy feminista. Tampoco lesbiana. Y mucho menos homofóbica. Escribo por diversión y porque necesito conocerme más, y resulta que me lo recomendaron
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domingo, 19 de septiembre de 2010

Ellos también quieren casarse!!!

La mayoría de las mujeres de antaño encontraba su gran felicidad en el, ahora desprestigiado, matrimonio. Esperaban pacientes a que el "apuesto" príncipe las rescate del poder de sus padres, emancipándola a una vida mucha mas compleja que la que tenia en casa. Lo hacían muy jóvenes. 15 a 20, tener más de ese límite era considerado peligroso. Muchas se llenaban de hijos, no solo para la satisfacción del padre, su esposo, sino también porque, al parecer, era esa la moda: reproducirse cual conejos. ¿Qué pasaba después del matrimonio? pues nada. NADA DE NADA. El sexo se suscribía al estado de ánimo del marido; el trabajo doméstico las envolvía, las asfixiaba; los hijos la agobiaban; y los precios que subían. Consecuencia de aquello, muchas se dejaban llevar por la histeria, la depresión y las aspirinas. ¿Acaso era ya, en esos tiempos, un drama el estar casada?



 
Hay mucha controversia al reconocer si aquello pasado fue en realidad mejor. Yo no lo creo así -no del todo-. Pero al menos sabes que, hoy en día el orden de las cosas han cambiado. Podríamos decir que la vida humana ha dado un giro de 360° con respecto al entablar relaciones de pareja. Ahora no es necesario estar casados para poder convivir, solo necesitas tener las agallas de hacerlo. Digo, de poder vivir sin el dinero de papi o mami. Tampoco es requisito ser virgen para casarte, o vestirte de blanco; y mucho menos el tener hijos. Ahora la mujer ha sabido, valientemente, salir de esas ataduras que la mantuvieron prisionera desde la creación y responder a la sociedad con la misma moneda con la cual la trataron.

Y es que, siendo realistas, ahora ¿Quién de nosotras se quiere casar?!... (grillo). Conozco algunas amigas que si lo quieren, algún día claro. No ahora. Sin embargo esta ilusión ya se ha ido y muchas solo esperan agarrar buenas oportunidades laborales para poder (sobre)vivir en la vida que les depara. Sin ser tan dramática expondré el punto al que quiero llegar y que, debo asumirlo, me hizo caer de la silla una noche de primavera. Resulta que me propusieron matrimonio. Sí. A mis 20 añitos de edad y él a sus 24.


Tengo una pregunta que hacerles a aquellas aventadas chicas que han salido con espécimenes masculinos del primer mundo, ¿han notado que tanto su comportamiento como su forma de pensar son distinto al bagaje predeterminado de concepto que tenemos sobre los chicos comúnmente? O es que soy demasiado limeña y retrógrada como para suponer eso, o es que erróneamente supuse que TODOS eran iguales. Bueno, pero díganme ¿no han notado eso? Porque yo sí.


Algunos son "metro", les gusta la moda y huelen delicioso. Ha otros les apasiona los viajes, conocer gente (ojo) y tomar fotografías. Son románticos empedernidos, fieles compañeros y gastadores compulsivos. Lo malo muchas veces, y esto depende de muchos gusto, es que son tan blancos como una hoja bond o tan rosados como nalgas de bebé; Pero son atractivos, y con su medio español hacen que el corazón se te enternezca al escucharlos hablar. Quién no ha temido que le griten "BRICHERA" mientras caminaba con un chico así por miraflores. Las que lo han experimentado, ¿qué relación tienne ahora con esa persona?



Muchas no aguantamos la presión y los dejamos; otras aprovechan el momento y se complacen teniendo a este hombre a tu lado. Sin embargo, se han puesto a pensar ¿qué DIABLOS ESTÁN HACIENDO ELLOS CON USTEDES? O sea si vive en otro país, o si ha venido por vacaciones, qué quiere. AAAAAAAAAAAAAAHHH! y aquí viene la mejor parte. SEXYS! les parecemos sexys todas las latinas. Y está de más decir lo contrario o poner razones para afirmarlo. No? Bueno, pero están ahí con ustedes, cenando en un restaurante buenísimo, con un buen vino, brindándoles un tiempo de su agitada agenda, haciéndole detalles como estos, gastando dinero, y él luce guapísimo.... Y la pregunta emerge: So what are we supposed to? What do you feel for me?

"You likes me. I want you." Wow! jajajaja. Salen más seguido, él las llama, empiezan a enamorarse -si es que antes no lo han estado-. Hasta que él toma LA desición. No desea volver, le "gusta mucho Lima, el Perú", sabes que te quiere. Pide que le amplíen el plazo de estadía en su trabajo, motiva a la empresa a invertir acá, lo logra, vá, regresa, vá, regresa, te pide matrimonio, va y habla con su familia, regresa........¿Cómo?! ¿Quién dijo acá que se quería casar?! ¿Por qué... si toda va bien?!!!

Él tiene sus espectativas y planes, friamente calculadas: quiere, ahora, casarse, formar un hogar, tener una esposa sexy que lo espere todas las noches y unos hijos que lo hagan sentir orgulloso. Ahora es cuando, dicen. Y qué hay contigo? eh!? La que quizo algún día que una oportunidad semejante como esa se le apareciera, no lo piensa dos veces. Pero aquella que le gusta todavía vivir con sus viejos y salir a tonear todos los fines, no necesariamente lo ve de esta manera.

Parece que ELLOS TAMBIÉN QUIEREN CASARSE. Y cada vez más jóvenes. Están dispuestos a soñar con una vida conjunta y dar el Sí. Buscan el amor por el ancho mundo. Y como dice el dicho "el que la sigue la consigue"! Pero no con nosotras, chicos. Sory hace mucho que dejamos de pensar así. Ya no nos queremos casar... tan rápido y mucho menos tan chibolas, y, en mi caso, tener hijos. Si quieres tener sexo solo dilo, no me molestaré si me lo propones (Idiotass!) Y si nos quieres de veritas, entiénde lo que te decimos. De que somos un buen potencial de esposa, madre, compañera incondicional y amiga, OBviO que lo somos, pero no nos compliquen más la situación que apenas podemos con la universidad como para dar ese gran paso.  Tengo grandes planes, metas que lograr, cursos que aprobar, y un monton de gente por conocer. No tengo tanta experiencia, como tú dices tener. Pero si harta vida por disfrutar. Lo lamento dude!, te agradezco por los detalles y lo lindo que fuiste conmigo, pero no ahora.


Yo no soy esa...

lunes, 13 de septiembre de 2010

The big girls don’t cry?

Es muy común decir entre nosotras, a modo de Consuelo muchas veces, la curiosa frasecita de que “no hay hombre en el mundo que valga la pena”.

Decimos eso y no se salva ni hermano, ni primo, ni abuelo, progenitor y especialmente –y es ahí donde quería llegar también- EX novio, agarre, amigo o amante imaginario. A la larga nos sentimos estúpidas cuando cometemos el error (¿?) de darlo todo en una relación. Y es en la ruptura cuando nos desatamos esa venda que traíamos y que, pos su misma condición de venda, no nos permitía ver y mucho menos analizar con claridad lo que estaba ocurriendo. Esta venda casi impuesta no viene sola ya que, muchas veces viene acompañada de una par de tapones –para los oídos-, esparadrapo –para taparle la boca a cualquiera que se atreva a hablar mal de él-, esposas de mano o grillete –depende de nuestro gusto- con o sin la llave, a veces con un cordón de santidad y harta devoción por entregar.

Pero me pregunto ¿qué nos pasa en ese momento para actuar de ese modo? ¿Se puede llamar a eso amor o es solo el ilusionarse con “algo”, perdón, con alguien a quien creemos especial y único?

¿Qué hacen los hombres cuando estamos así por ellos? Se aprovechan de nuestra nobleza, claro. JAJAJAJAJA. No quiero que piensen que soy feminista pero, vamos chicos, esa afirmación es cierta; como también es el hecho que existen mujeres que nos sentimos felices “amando” o “queriendo” a un hombre de esa manera. Sabemos muy bien que no nos quieren, lo negamos, nos arrastramos por él, nos cegamos, lo buscamos porque lo necesitamos, lo llamamos y estamos con ellos aunque el hecho de verlo nos haga daño.

¿Masoquismo o qué? Bueno, el asunto es que al meternos en este transe perdemos noción de algo muy importante y esencial para nosotras, que nos es útil para salir de estos casos: al ponerlo a él en primer plano, nos olvidamos de nosotras mismas, de nuestros sueños, metas, proyectos por hacer, dinero, familia, estudios y otras cosas que son aún más dramáticas si las dijera. Caemos en la cuenta de que al quedarnos sin ellos nos quedamos solas. Y es cierto porque no quedamos sin nosotras mismas, nos vamos perdiendo mientras dura una relación como esa.

Pero USTEDES, chicos, no tienen la culpa. De verdad. Eso está en nosotras. Somos locas. Nos creemos –si es que no lo somos- las Reinas del Drama y, finalmente, les hacemos escándalo por todo. Tienen razón en romper con nosotras, en mandarnos a volar bien lejos o simplemente en fijarse en otra, porque no somos lo que USTEDES merecen, lo que sueñan o esperan.

Claro que NO, ni siquiera somos dignas de amarrarles las pitas de la Converse. ¿Y saben por qué? Porque NOSOTRAS somos y valemos más que ustedes. ¿Y saben por qué? Porque tenemos la capacidad de entregarnos, de dar TODO sin exigir nada –un poquito a veces- a cambio; porque los amamos hasta el «infinito y mas allá»; porque dotamos significativamente de afecto cada cosa; porque los abrazamos inclusive cuando ustedes huelen a M después de su partidito con sus patas, le aguantamos sus manías cuando convivimos con ustedes; y, si no despertamos con ustedes, estamos pendientes en saber cómo amanecieron, si comieron bien, si están malitos o si se pelearon con fulanito. Pero ¿quién nos manda a hacer tanta cojudes? Y lo “mejor de todo” llega cuando al terminarnos lo hagan sin darnos ninguna razón o lógica.

Se cagan de miedo de mirarnos a los ojos y decirnos la verdad de lo que les está pasando. ¿Acaso no merecemos un mínimo de reconocimiento? Y es que chicos su “mejor manera” de hacerlo es la PEOR, créanme. Por favor, no nos conviertan en sus “amigas”. O están con nosotras o no lo están.

He mezclado aquí muchas experiencias, incluyendo las personales. Pero es cierto, varones clase medieros limeños y chicas que les gusta salir con estos chicos, yo también pienso que «las grandes chicas, sin importar el empaque en el que vinieron al mundo, o sea las voluptuosas, sensuales, inteligentes o brutas, fabulosas, estupendas, regias, emprendedoras, trabajadoras, amorosas y soñadoras féminas, no deberían llorar». ¿No deberíamos llorar o no nos deberían hacer llorar? Humm… yo creo las dos cosas ah.

Ahora voy comprendiendo las razones por las cuales más hombres en el mundo se arrepienten de ser hombres. Pero los que todavía siguen siendo, no me odien, solo intento ponerles el caso de una mujer dolida. Tómenlo como un aporte a la cultura de género. Y chicas, no hagan caso. La vida sigue y no hay mal que por bien no venga. Recuerden que no hay hombre que valga la pena, y ya no lloren más. Tiren la cajita de kleenex, salgan de la cama, cámbiense el pijama, maquíllense como lo hacían para él, y digan “NEXT”.

Como odio esa palabrita.