Es muy común decir entre nosotras, a modo de Consuelo muchas veces, la curiosa frasecita de que “no hay hombre en el mundo que valga la pena”.
Decimos eso y no se salva ni hermano, ni primo, ni abuelo, progenitor y especialmente –y es ahí donde quería llegar también- EX novio, agarre, amigo o amante imaginario. A la larga nos sentimos estúpidas cuando cometemos el error (¿?) de darlo todo en una relación. Y es en la ruptura cuando nos desatamos esa venda que traíamos y que, pos su misma condición de venda, no nos permitía ver y mucho menos analizar con claridad lo que estaba ocurriendo. Esta venda casi impuesta no viene sola ya que, muchas veces viene acompañada de una par de tapones –para los oídos-, esparadrapo –para taparle la boca a cualquiera que se atreva a hablar mal de él-, esposas de mano o grillete –depende de nuestro gusto- con o sin la llave, a veces con un cordón de santidad y harta devoción por entregar.
Pero me pregunto ¿qué nos pasa en ese momento para actuar de ese modo? ¿Se puede llamar a eso amor o es solo el ilusionarse con “algo”, perdón, con alguien a quien creemos especial y único?
¿Qué hacen los hombres cuando estamos así por ellos? Se aprovechan de nuestra nobleza, claro. JAJAJAJAJA. No quiero que piensen que soy feminista pero, vamos chicos, esa afirmación es cierta; como también es el hecho que existen mujeres que nos sentimos felices “amando” o “queriendo” a un hombre de esa manera. Sabemos muy bien que no nos quieren, lo negamos, nos arrastramos por él, nos cegamos, lo buscamos porque lo necesitamos, lo llamamos y estamos con ellos aunque el hecho de verlo nos haga daño.
¿Masoquismo o qué? Bueno, el asunto es que al meternos en este transe perdemos noción de algo muy importante y esencial para nosotras, que nos es útil para salir de estos casos: al ponerlo a él en primer plano, nos olvidamos de nosotras mismas, de nuestros sueños, metas, proyectos por hacer, dinero, familia, estudios y otras cosas que son aún más dramáticas si las dijera. Caemos en la cuenta de que al quedarnos sin ellos nos quedamos solas. Y es cierto porque no quedamos sin nosotras mismas, nos vamos perdiendo mientras dura una relación como esa.
Pero USTEDES, chicos, no tienen la culpa. De verdad. Eso está en nosotras. Somos locas. Nos creemos –si es que no lo somos- las Reinas del Drama y, finalmente, les hacemos escándalo por todo. Tienen razón en romper con nosotras, en mandarnos a volar bien lejos o simplemente en fijarse en otra, porque no somos lo que USTEDES merecen, lo que sueñan o esperan.
Claro que NO, ni siquiera somos dignas de amarrarles las pitas de la Converse. ¿Y saben por qué? Porque NOSOTRAS somos y valemos más que ustedes. ¿Y saben por qué? Porque tenemos la capacidad de entregarnos, de dar TODO sin exigir nada –un poquito a veces- a cambio; porque los amamos hasta el «infinito y mas allá»; porque dotamos significativamente de afecto cada cosa; porque los abrazamos inclusive cuando ustedes huelen a M después de su partidito con sus patas, le aguantamos sus manías cuando convivimos con ustedes; y, si no despertamos con ustedes, estamos pendientes en saber cómo amanecieron, si comieron bien, si están malitos o si se pelearon con fulanito. Pero ¿quién nos manda a hacer tanta cojudes? Y lo “mejor de todo” llega cuando al terminarnos lo hagan sin darnos ninguna razón o lógica.
Se cagan de miedo de mirarnos a los ojos y decirnos la verdad de lo que les está pasando. ¿Acaso no merecemos un mínimo de reconocimiento? Y es que chicos su “mejor manera” de hacerlo es la PEOR , créanme. Por favor, no nos conviertan en sus “amigas”. O están con nosotras o no lo están.
He mezclado aquí muchas experiencias, incluyendo las personales. Pero es cierto, varones clase medieros limeños y chicas que les gusta salir con estos chicos, yo también pienso que «las grandes chicas, sin importar el empaque en el que vinieron al mundo, o sea las voluptuosas, sensuales, inteligentes o brutas, fabulosas, estupendas, regias, emprendedoras, trabajadoras, amorosas y soñadoras féminas, no deberían llorar». ¿No deberíamos llorar o no nos deberían hacer llorar? Humm… yo creo las dos cosas ah.
Ahora voy comprendiendo las razones por las cuales más hombres en el mundo se arrepienten de ser hombres. Pero los que todavía siguen siendo, no me odien, solo intento ponerles el caso de una mujer dolida. Tómenlo como un aporte a la cultura de género. Y chicas, no hagan caso. La vida sigue y no hay mal que por bien no venga. Recuerden que no hay hombre que valga la pena, y ya no lloren más. Tiren la cajita de kleenex, salgan de la cama, cámbiense el pijama, maquíllense como lo hacían para él, y digan “NEXT”.
Como odio esa palabrita.
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